
Tengo debilidad por escribir cartas, para mí misma y para aquellas personas a quienes deseo compartirles mis pensamientos, mis emociones, mis sentimientos.
Muchas veces escribo las cartas sin intención de enviarlas, ya que el solo ejercicio de apalabrar, de plasmar por escrito lo que siento, me permite hacer catarsis, organizar las ideas, tramitar eso que me mueve por dentro y que no he sabido cómo nombrar.
La escritura: la escritura llega como el viento, está desnuda, es la tinta, es lo escrito, y pasa como nada pasa en la vida, nada, excepto eso, la vida. — Marguerite Duras, Escribir
No suelo llevar diarios, en cambio, las cartas me han acompañado desde siempre, en algunas épocas más que en otras, pero la comunicación epistolar, con otros y conmigo misma, ha sido una constante en mi vida.
Considero que los diarios son una herramienta muy potente para conservar la memoria, para hacer una lectura interior de los acontecimientos que nos ocurren, para mantener un registro autobiográfico; por tanto, he percibido los diarios como un instrumento de tipo confesional. Las cartas, por su parte, las he apreciado como una herramienta que nos permite desarrollar el diálogo interior, manteniendo cierta distancia, cierta perspectiva, lo que en un punto ayuda a que pasemos de repetirnos las mismas historias, y podamos depurar nuestro discurso interno.
Si uno desea ver en serio a los demás, no le queda más remedio que observarse en profundidad, de frente, a sí mismo. — Haruki Murakami, Hombres sin mujeres
Usar la escritura epistolar me parece una forma muy bella de comunicarnos con nosotros mismos, y con los otros.
La palabra escrita: poderosa, inmortal —persiste en el tiempo—

A mi sobrina Alicia deseo escribirle muchas cartas, y anhelo que algún día ella también quiera escribirme unas cuantas, para leerla, para conocerla, para sentirla más cerca.
Les comparto la primera carta que le escribí a Alicia. Se la entregué unos días después de su nacimiento. Me sentía emocionada por conocerla, ver su cara, sentir su respiración. Le regalé unas palabras, le abrí mi corazón. Ella me obsequió su presencia en el mundo.
Medellín, 08 de enero de 2023
Querida Alicia,
El mundo es un lugar hermoso y caótico, conocerás personas que te llenarán de vida, verás con tus ojos la belleza y también conocerás la fealdad, pero no te asustes mi amor, no será problema, porque la luz y la oscuridad hacen parte de la existencia.
No le temas a la dualidad, a las contradicciones. Puedes tener múltiples gustos, cambiar de opinión y equivocarte, nada de eso te definirá. Puedes ser una y muchas mujeres a la vez, todas las que quieras. Lo importante es que te conozcas a ti misma, que vivas en tus propios términos.
Deseo que tengas una vida llena de aprendizajes y experiencias que te permitan encontrarte. Deseo que tengas muchos viajes, que recorras el mundo y que disfrutes de atardeceres y amaneceres con aquellos a quienes ames, pero que también lo hagas sola porque la soledad es importante, no lo olvides. La soledad te permitirá conocerte, pensar, reflexionar, leer, escribir, crear. La soledad te iluminará, y con esa luz podrás vincularte bellamente con los demás.
Vive querida Alicia, ama, camina, corre, baila, grita, llora, sonríe y ríe a carcajadas. Sé generosa contigo misma y con los demás. Pero no te apresures, todo lo vivirás en su momento, no tengas prisa. Haz de tu existencia tierra fértil, haz de tu existencia un jardín, haz de tu existencia una maravillosa canción.
Celebra tu viaje, vale la pena, eres poesía.
Te ama,
Tu tía Carolina

Respiré profundamente y escuché el antiguo estribillo de mi corazón. Yo soy, yo soy, yo soy. — Sylvia Plath, La campana de cristal
Y ustedes ¿escriben cartas?, si no lo hacen, les invito a que tomen un papel, un lápiz y se escriban una carta a sí mismos, cuéntense cosas, permítanse un ejercicio de introspección, de reflexión, conjuren la magia.
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